Reflexión
¿Para qué aprender historia?
El pasado de cada uno de nosotros nos forma como individuos. Para poder apreciar el presente es necesario conocer de dónde venimos, cuáles fueron nuestros inicios, cimientos y fundamentos.
En mi experiencia la enseñanza de la historia se ha ido relegando de la currícula escolar, pues le destinamos mayor tiempo a la enseñanza de las asignaturas de español y matemáticas. Por la naturaleza de la materia es necesario un esfuerzo extra por parte del maestro para el diseño de estrategias, pues con el afán de abarcar los contenidos señalados, es fácil caer en la lectura y resumen como estrategias únicas de aprendizaje.
Aunque la memorización de algunos datos es inherente de la materia, no puede tomarse como herramienta única. Es necesario comprenderla, ubicar al alumno en el tiempo y en el espacio en el que estamos trabajando y en las condiciones existentes alrededor de los acontecimientos vistos.
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